qué horror leer tantas historias, ver que es tan común… a mí eso de que «era otra época» nunca me sirvió (hablo de los años 70, 80).
mi abuelo pegaba (apalizaba) a mi abuela, mi padre y mi tía. en su retorcida concepción machista del mundo, el que se llevaba la peor parte en este caso era mi padre (las mujeres, para él, no servimos de mucho, así que supongo que tenía que hacer de mi padre un hombre, o tenía que soportarlo más por algún motivo… ni lo sé ni me importa). alguna vez me contó hasta dónde llegaba y doy gracias por que consiguiera huir en esas ocasiones, porque no sé cómo hubiera terminado…
apenas les dejaba salir ni les permitía independencia económica (bueno, ni de forma dependiente, porque casi no les daba ni para comprarse un mísero chicle). mi padre se fue pronto de casa y a mi tía la echó muy joven también.
una antigua profesora de mi padre me contó que, en las tutorías, a mi abuela se le veían las marcas. algunos de sus compañeros de clase se enteraban porque apenas podían tocarle (ni las típicas palmaditas de colega en la espalda), de tantísimo que le dolían todas las heridas y magulladuras que tenía.
mi abuela nunca denunció, aunque se lo pidieron desde fuera. una vez estuvo a punto de pedir el divorcio y se pedía que la GC estuviera presente cuando le dieran la comunicación a él, por lo que pudiera pasar, porque preveían que iba a reaccionar de forma violenta. nunca llegó a formalizarlo. cuando sus hijos o el resto decían que se fuera de casa, que lo dejara, decía que cómo iba a hacer eso, con todo lo que había trabajado, que se iba a quedar sin nada…
la única “venganza” que mi abuela se permitió, cuando ya estaba en cuidados paliativos, fue decirle que nunca le había querido.
creo que él descubrió esos papeles mucho tiempo después, y no entendía por qué decían eso de él, cómo ella había podido siquiera pensar en dejarle (pero, sobre todo, cómo alguien podía darse esa imagen suya). ahora está en una residencia y hace poco quiso hablar con sus hijos. una de esas veces yo estaba presente (no se acordaba de mí, porque nunca le serví para nada) y decía que «podía» haber hecho cosas mal, pero básicamente que no había sido para tanto… no es capaz de ver los horrores que cometió, nunca se ha visto como el malo, y yo no entiendo cómo ni siquiera tiene el más mínimo remordimiento aunque estuviera a punto de matarlos.
por cierto, que la gente lo sabía. lo veían, lo oían… nadie hizo nada.