Queridas panteras, quería contar como me siento después de 9 meses en una relación con un hombre con todas sus idas y venidas. Necesito desahogarme. Me siento bastante mal por estarle dando prioridad en mi vida a esta relación. Me genera bloqueos, malestares, hasta el cuerpo ya me está parando y diciendo basta de alguna manera. Solo de empezar a escribir estas líneas ya siento alivio. También, me siento mal porque tantas cosas tan importantes que os ocurren a michas que siento que no estoy posición de sentirme mal por algo que sigo eligiendo yo día a día aunque sé que no es para mí y que no me hace bien.
Allá voy con un resumen de la historia, conocí a un chico en una aplicación de citas hace ya más de un año. Yo estaba en un momento de mi vida muy bueno, centrada en un trabajo nuevo, conociendo gente nueva, con mi hija, tranquila, contenta. Llevando una vida como nunca me hubiera imaginado, no era perfecta pero me sentía plena y feliz. Después de varios meses hablando por la app y yo dándole largas para quedar porque no me sentía en el momento de realmente conocer a nadie, un día decidí quedar con él. Al principio, con las primeras dos quedadas, hablaba con mis amigas y les decía que no me había terminado de cuadrar, seguí dándole largas para próximas quedadas pero él, estaba, hablábamos a diario, todo parecía que fluía y empezamos a vernos más. Me empezó a enamorar el chico. A los dos meses le dije que me gustaba mucho y que le estaba empezando a querer, él no supo contestar más que con abrazos y besos a mi verbalizacion. Una semana después, tuvimos una charla en el que él no se comprometió a nada pero yo accedí a seguir viéndonos, a conformarme. Pasaron otros dos meses y reventé, un día le dije por WhatsApp que necesitaba tiempo y estuvimos días sin hablar hasta que un día le mandé un mensaje diciéndole que quería cortar y no verle más. Me propuso quedar y hablarlo, yo sabía que al verle no iba a poder mantenerme firme en mi decisión, accedí, hablamos y continuamos. Toso seguía igual, y dos meses después, desaparecí, dejé de hablarle y contestarle por dos semanas, él al final al ver que no le contestaba, dejó de escribirme. Estuve de vacaciones, pasando tiempo conmigo, con mi hija, con mis amigas y empecé a volver a mí, a mi vida, a mi tranquilidad. Pero nos encontramos dos semanas después, compartió canciones nuestras en sus estados que me removiendo y volvimos a quedar a hablar. Fui muy clara, quiero más, no me vale con lo que me das aunque te quiera. Se acercó mucho, más comunicativo, más expresivo, empezamos a. Hacer planes diferentes, empezó a mostrarme sus vulnerabilidades en un momento malo que él pasó a causa de una lesión. Yo estaba contenta, parecía que todo había cambiando, que había entendido lo que yo necesitaba, pero pasadas unas semanas todo empezó a volver a la superficialidad, a los “ya te voy diciendo”, a yo volver a adaptarme a tiempos, a huecos. Él es muy simple, rudimentario, rutinario, vive tranquilo en su vida, en su comodidad, en su estructura vital que no ajusta emocionalmente para mí. Los dos tenemos una hijas, de la misma edad además, vivicimos unas circunstancias parecidas en cuanto a responsabilidad y organización que yo muevo bastante más para integrarle en mi vida y él no. De hecho, a fecha de hoy su hija no sabe aún que existo y no tiene intención de decírselo. Creo que es algo que dice mucho pasados nueve meses de relación, decidme si me equivoco, por favor.
El tema es que de dos semanas para acá estoy en un bucle y un bloqueo interno importante. He hablado con él llorando de que quiero más. Hemos discutido por ello. Él no ve el problema, él está bien así, cómodo, no ve conflicto, son cosas mías que debo gestionar yo y punto (resumiendo muy mucho las concersaciones). Él viernes reventé, discutimos, le dije que siempre me metía en huecos, que no priorizaba nuestra relación y él en su línea, que no lo veía así. El caso es que justo al día siguiente, organizó sorprendemente la tarde para pasarla conmigo. Un poco a petición mía tengo que admitir y el accedió, siento, a modo compensatorio. Pasamos la tarde en un hachódromo, cenamos por ahí, estuvimos de cervezas y acabamos en mi casa. Cuando llegamos al momento de mantener relaciones, me empezó a doler y tuve que pasar en varias ocasiones, hasta que mi cuerpo dijo basta y no pude continuar. Él se mostró comprensivo, que me repetía que no me forzara, que no me veía bien y que no pasaba nada. Nos quedamos abrazados como dos horas. Se fue y yo caí rendida en la cama. Me he levantado con una sensación de vacío, de desgana, de bloqueo, no se saber qué hacer tremenda. No me sirvió lo que organizó ayer. No me ha servido pasar la tarde y parte de la noche con él. Porque siento que no hay fondo emocional real y sostén. Sé que me quiere, que le importo, que quiere estar conmigo. Pero hay un desequilibrio tremendo en cuanto a tiempos, ajuste de la relación, de las emociones, de las formas de querer, de habitar la relación. Le quiero mucho pero no me vale y no soy capaz de dar portazo. Y siento que me pierdo y no soy capaz de tomar una decisión.
No sé si se está entendiendo lo que estoy explicando. Es como que necesito que alguien me ayude o me dé una solución cuando, de alguna manera, yo ya sé cual es la solución y solo debo ejecutarla. Pero no quiero, no puedo, no me sale… no sé como decirlo.
Os agradezco que hayáis llegado hasta aquí leyendo esto y cualquier comentario sería muy bien recibido.
Gracias por esta comunidad. Gracias s todas por existir.
Un abrazo enorme, panteras.