Inocencia robada. (Texto de mi libro ALMAS ROTAS)

Inocencia robada.

No es fácil ser una niña en un mundo donde existen hombres que piensan que pueden hacer lo que quieran.

Que pueden mirarte de esa forma tan repugnante,

que pueden hacer comentarios sobre tu cuerpo,

que pueden gritarte cosas,

que pueden tocarte.

El problema no es que lo piensen, sino que lo hagan.

La primera vez que un hombre me tocó, tenía 6 años, él tendría más de 60.

La segunda vez, un hombre por la calle me hizo preguntas sobre mi cuerpo, yo tenía 11 años, él tendría más de 60.

-¿Cómo te llamas?

Cristina

-¿Cuántos añitos tienes?

Once

-Que jovencita, ¿y ya tienes…? ya sabes. - Señala mi pecho.

No.

-Bueno, ya nos veremos.

Me fui a casa intentando no llorar y temblando le contaba a mi madre lo que me había pasado.

No podía creérselo.

No podía creer que aquello siguiese pasando.

Recuerdo que me dijo, “si lo vuelves a ver, dime quién es”.

No volví a verlo nunca más.

3 Me gusta