Yo era una niña solitaria con un montón de problemas en casa, cualquier cosa era mejor que estar en casa.
A los once años, pillé al novio de mi madre mirando tras la puerta de mi habitación. No recuerdo mucho de lo que pasó, se que hubo miradas y risas días después, yo intui que era por aquello, pero no recuerdo qué estaba haciendo yo o él, solo sus ojos clavados en el hueco de la puerta. Tuve muchas pesadillas. Han pasado trece años y no puedo estar en ningún sitio con la puerta a medio abrir; o abierta, o cerrada. Me da mucha ansiedad intentar recordar aquello aunq no lo recuerde.
A los trece años, una tarde, un compañero del instituto que iba dos cursos por encima mía, me dijo de salir a la calle. Yo no quería estar en casa y me moló que un “mayor” me llamase para salir. No tengo un hilo del recuerdo, solo el fragmento en el que yo estoy sentada en la acera (vivíamos en un pueblo pequeño, con callejones y poca iluminación) se baja los pantalones, se la menea, me pone su micropene asqueroso en la puta cara y me dice que se la chupe. Le miro le digo que no, que no quiero, que es tarde, que quiero volver a casa y ahi ya no recuerdo nada más porque me estabs cogiendo del cuello y del pelo y tenía su micropene dentro de mi boca mientras yo cerraba los ojos, llorando…
A los dieciséis años un primo segundo con el que solíamos veranear mi hermano pequeño y yo, nos invitó a una fiesta, en Dos hermanas. Típica discoteca de Navidad con tu primo ocho años mayor en la que crees que vas a beber gratis y a bailar mucho y tendrás a alguien responsable que te deje en un lugar seguro luego. Parecía un puto planazo. Hasta que allí solo había gente de su edad, hasta que a partir de mi segunda copa ya no recuerdo nada más. Me desperté con la cabeza como un bombo unos moratones en los brazos, y una SEQUEDAD brutal en mi vagina como si me hubieran metido sacos y sacos de arena…dolía al andar, dolía al vestirme, dolía todo, el dolor fisico era de una paliza y la cabeza embotada. Caminé por el sótano donde había dormido supuestamente y me venían flashes, chocandome con una columna, correr sin ropa… pero nadie dijo nada, nadie admitió nada y hasta ahora que tengo veinticuatro años.
A los dieciocho años, fui al pueblo de mios tios a pasar un par de semanas de verano, allí tenía conocidos de la infancia y eran como primos ya. Entonces esa noche salimos todos a la verbena a bailar y tomar algo y tal. Otra vez no recuerdo nada de la noche. No bebí apenas porque iba sin dinero, iba a bailar y despejarme simplemente. Pero hay un flahsback en el que estoy llorandole a alguien pidiendo ayuda y el ciero estaba negro. Y otro en el que estoy sentada en un tobogán, el cielo ahí ya estaba azul clarito, yo estoy llorando sentada diciendo que no quiero que no puedo más, mientras un primo de estos me esta agarrando del pelo pegandome con la polla en la cara, luego me pega un par de hostias para que me espabilara, luego me mete el pene en la boca y acto seguido vomito y me lo vuelve a meter. Termina y ya no recuerdo más que despertarme en mi cama.
He tenido novios y rollos a los que me he visto obligada a complacer, para no enfadarlos, para no crear una pelea, para ser complaciente, porque ellos tienen necesidades, porque bla bla bla. Muchos. Y la mayoría sabía estas tres historias o al menos una.
¿Os acordáis de aquello de la colleja correctiva? Yo veo mejor una guillotina correctiva.