Llevo más de 10 años separada, con un hijo de por medio y el daño nunca acaba.
Esto es un pequeño resumen.
5 años de relación, donde él se encargó de machacarme y humillarme hasta el punto de moverme a su antojo como una marioneta. No le hizo falta tocarme. Desde el principio fue comiéndome la cabeza, alejándome de todo el mundo y guiándome en lo que tenía que hacer para “mi bien”. Hasta que un día me harté, salí. Me costó ver todo lo que estaba pasando en realidad, ver todas sus mentiras de esos 5 años… Llegué a pensar que el problema era yo y que estaba totalmente loca.
Cuando salí de casa con mi bebé y una mochila, mi familia me llevó a denunciar. Estuve todo un día en comisaría repitiendo que nunca me había pegado pero, por suerte, los agentes me explicaron que hay otras formas de maltrato. Puse la denuncia, aunque no llegó a nada. Al igual que muchas otras posteriores con amenazas. Quedaron en papel mojado. Él nunca las leyó, prefirió decir que yo le había denunciado falsamente diciendo que me pegó, pese a que en las denuncias ponía expresamente que no.
Más de 10 años después, usa a mi hijo para hacerme daño. Incumple las visitas y, cuando se lo lleva con él, lo tiene en casa encerrado. Y hay muchas más cosas difíciles de contar…Cuando tenía 3 años mi hijo, recibí una llamada de un número desconocido (la voz era la de mi ex). Decía: ese niño no es mi hijo.
Mi hijo me preguntaba a menudo por qué papá y mamá no están juntos, le dije que cuando sea mayor, mamá le explicará y enseñará todo lo que el quiera pero me da miedo, miedo de que no me crea y, sobretodo, miedo a que acabe siendo como él.