Escribo aquí porque realmente no tengo a nadie con quien hablar de ésto. Ejercí como TS durante un año, en una época muy oscura de mi vida. Yo normalmente establecía límites claros a los clientes, rara vez intentaban sobrepasarse. Pero nunca, jamás, me voy a olvidar de uno en concreto. He olvidado la cara y el nombre de todos, menos el suyo. Me llevó a una habitación de hotel. Estaba alejada de todo el mundo, no ví a absolutamente nadie desde que entré al hotel hasta que entré a la habitación. Intenté relajarme, y tratar de no pensar en eso pero todo fue a peor. Éste hombre, empezó a cruzar todos los límites que yo había dicho que no cruzaba bajo ningún concepto. Se quitó el preservativo. Luego me violó por detrás. Yo empecé a llorar en ese punto, me duele mucho esa zona, pero le dio igual. Yo recuerdo estar con la cabeza contra el colchón, llorando y pidiendo que por favor parara pero no lo hizo. Después, me violó por la boca, por delante, por los ojos, por la nariz y por las orejas, “introduciendo” o más bien pegando su miembro lo que podía a esos orificios. Vio que yo no me movía, no hablaba, solo lloraba y le miraba, y se quejó al respecto. Yo no sabía que hacer, me había metido ahí voluntariamente, y llevaba dos horas de tortura. Él dijo que si yo iba a llorar siempre que me acercara su miembro, tenía que pagar. Se levantó, me agarró del pelo, y comenzó a caminar, obligándome a gatear desnuda por la habitación, una y otra vez. No puedo comenzar a explicar la humillación, la culpa, la desesperación y el horror que yo sentía en ese momento. También me hizo lamer y limpiar el suelo de debajo de sus pies. Estuve dentro de esa habitación cinco horas, sin parar. Cuando decidió que él ya había tenido suficiente, se tumbó en la cama y me dejó vestirme en el suelo. Me pagó dos horas de las cinco que estuve, y me echó. Cuando me ví en la calle, a las nueve de la noche, llena de fluidos, sucia, hecha un desastre, llorosa y humillada corrí a casa lo más rápido que pude. Me metí bajo la ducha llorando, juro que no paraba de sentir su tacto encima de mí. Estuve un buen rato debajo del agua ardiendo, llorando y gritando tratando de quitarme esa sensación de asquerosidad que me recorría. Ésto pasó hace dos años, y a día de hoy sigo teniendo pesadillas y paranoias recurrentes con éste hombre, pienso y sueño que me encuentra, que encuentra dónde vivo, a mi familia, a mis amigos, que me pilla sola de noche, que me tiene vigilada, y mil cosas más. Últimamente está siendo muy duro, no paro de ver su cara en sueños, normalmente me cuesta muchísimo (días) meterme a la ducha y éstos días lo hago múltiples veces al día. Me siento muy culpable. Yo, de voluntad propia, acepté el encuentro, acepté entrar en la habitación, ejercía ese trabajo. En mi cabeza, es culpa mía. Racionalmente, a ninguna mujer en mi misma situación le diría que es culpa suya, jamás. Pero conmigo misma cambia, es como si no me pudiera quitar de encima la responsabilidad de lo que pasó. Me pido perdón constantemente por haberlo permitido, por no haber gritado más fuerte, o haberle pegado, o haberle plantado cara. Ya había sufrido múltiples abusos antes, y siempre me paralizo. Lo siento por escribir tanto, ésto es algo que me carcome por dentro cada día y no puedo hablarlo con nadie. Gracias por escucharme.
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Te abrazo muy fuerte hermana. ![]()
Tienes claramente Estrés postraumático, y no es para menos…tu relato es estremecedor.
Creo que el primer paso que debes intentar es perdonarte a tí misma…Nadie tiene derecho a tratarte así por mucho que tú estuvieras prestando un servicio. Fin. No hay más.
Aquí el único culpable es ese tremendo ser depravado al que le deseo todos los males de este mundo juntos.
Te abrazo fuerte Felina querida
y en la medida que puedas…busca ayuda profesional, no mereces vivir así.
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