Complacer es una mierda

Hola panteras💜 vengo a contar mi historia. Nunca he podido hablar de esto con nadie, y no sé si alguna vez lo haré, pero creo que contarlo aquí es una forma de empezar.

Tengo la percepción del tiempo bastante distorsionada, pero creo que esto pasó hace 5 años (yo tenía 19). Lo acababa de dejar con mi expareja de hacía 4 años, y conocí a un chico. La verdad es que era un amor, me lo pasaba súper bien con él, estaba cómoda, pero lo acababa de dejar con mi ex y estaba aún con la cabeza en otras cosas. Se me declaró, y le dije que no estaba preparada. Lo aceptó y seguimos quedando. Hasta ahí todo bien.

No sé cuánto tiempo pasó desde eso, pero fui a su casa y vimos una peli. En mi cabeza yo estaba runruneando (básicamente pensando en bucle) que yo a él le gustaba, y le iba a hacer feliz que yo le besase. En ese momento no me parecía una idea desagradable, y lo hice. Salió bien. Terminamos de ver la peli, comimos y nos fuimos a pasear. Creo que lo interpretó como que ya éramos pareja. Para mí no fue así.

Esa noche (ya lo habíamos hablado antes de ese día) se iba a quedar a dormir en mi casa. No era la primera vez, dormíamos en la misma habitación pero en colchones diferentes. Vimos otra peli, y claro, estábamos en el mismo colchón. Nos volvimos a besar, esta vez empezó él. Y a partir de ahí las cosas fueron a mal. No sé en qué momento acabé desnuda, solo sé que me preguntó si podía “bajar” y contesté que no, cosa que o ignoró o no escuchó. Lo hizo igual, y mi mente se adaptó al “bueno, si él quiere, no me cuesta nada hacerle feliz”. Spoiler: sí me costó. Él tenía condones en la cartera y los cogió, yo todavía sin asimilar lo que había pasado. Puso uno en mi escritorio y usó el otro. Sinceramente, en ese momento no sabía que hacer, así que no hice nada. Lo complací a cambio de un trauma que no sabía que me iba a acompañar tanto tiempo. Cuando terminó, lloré. Me abrazó confundido, pero no me insistió demasiado. Me acabé durmiendo.

Al día siguiente, cuando me desperté, no sé qué pasó. Solo sé que vi el condón que sobraba en la mesa y sentí asco y repulsión. Solo quería que se fuera de mi casa. El resto del día lo tengo borroso.

A partir de ahí rompí el contacto con él, sin darle explicaciones, sin nada. Sé que él lo pasó mal, lo pasamos mal los dos. Sé también que empezó a hablar de esto a amigos suyos que entonces eran amigos míos. No sé qué les habrá dicho, pero rompí contacto con aprox. 10 personas. Me dolió.

Intenté superarlo, pero aquí sigo.

Mi actual relación ha empezado de una manera similar. Sin embargo, a él no le dije que no. No sé por qué. Sin embargo, sigue siendo mi pareja a dia de hoy. A veces de acuerdo que empezó a raíz de un abuso y siento rabia por no haber tenido elección, y ahora que la tengo estoy decidiendo quedarme. Estoy agusto actualmente, mi pareja es un amor y me ha pedido perdón muchas veces por haberme hecho daño sin ser consciente de ello. Lo reconoce y se arrepiente. Pero no sé si es suficiente.

Gracias por leerme💜

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Siento mucho lo que has sufrido, te mereces lo mejor!

Si crees que tienes dudas sobre si su perdón es suficiente o no creo que es una pista. Yo creo que por mucho que te pidan perdón el daño ya está hecho. Y no es nada agradable lo que has sufrido.

Quiérete y decide lo que es mejor para ti. Sabrás tomar la decisión adecuada. Mucho ánimo :purple_heart:

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Hola! Primero de todo decirte que en el sexo no debes complacer NUNCA a nadie. Es algo de dos, donde ambas partes deben querer

Sé que es muy difícil decir que no, aún más cuando tienes traumas sexuales y te bloqueas. Créeme, he dejado muchas veces que hicieran conmigo lo que quisieran porque pensaba que era lo que me tocaba.

Pero de corazón te lo digo, no debes permitirlo nunca, aunque sea tu novio. Puede que a veces nuestras parejas no se den cuenta de que no queremos, pero otras veces es porque les da igual y solo piensan en su propio placer. Sea cual sea el caso, si tienes confianza con él deberías explicarle tu situación. Que te haría sentir mucho mejor si te pregunta, si se preocupa por ti, si se asegura de que realmente quieres.

Si no comprende todo esto, siento decirte que no es la persona para ti. Tu necesitas seguridad y compresión y que alguien te haga sentir el sexo como algo agradable, no como una obligación.

Espero que mi comentario te sirve de ayuda, una abrazo fuerte​:brown_heart::brown_heart::brown_heart:

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Es terrible leer todo esto. En mi caso he sido operada varias veces por quistes de bartolino recurrentes. He sufrido violencia ginecológica por parte de la comunidad médica ya que la atención que dan a este tipo de casos con la seguridad social es atención ambulatoria (antes se atienden claro está, los casos oncológicos y los miomas hemorrágicos…dejando incluso en esperas de más de un año casos graves de endometriosis o ovario poliquistico que generan anemias, necesitan de transfusiones y mala calidad de vida).

La operación ambulatoria de los quistes que he tenido se hace con anestesia local y muchas veces, por la inervación de la zona genital, no se logra dormir la zona, por lo que la inserción de bisturí en la vagina y más profunda a veces que la de una episotomia, se siente a lo vivo!

después de estas operaciones se ve alterada la capacidad de lubricar obviamente, porque estas glándulas (bartolino) se encargan en parte de ello. Tras las operaciones he tenido problemas con varias parejas que no entendían que no quisiera tener relaciones porque sentía que mi cuerpo estaba alterado, convaleciente y con mucho miedo a tener dolor. Incluso pasados los dos meses en los que se deben evitar las relaciones. En muchos casos y ocasiones me he sentido obligada por la mala gestión emocional y el sentimiento de rechazo ajeno a considerar tener relaciones por la sensación de tener que complacer y la poca falta de autosostén emocional de mis parejas en el caso de alterarse la periodicidad de nuestras relaciones. Supongo que no soy la única y sé que lamentablemente esto también ocurre en postparto y durante la lactancia…

Actualmente tengo un seguro médico y ya no tengo que pasar por operaciones locales a lo “vivo” pero cada vez que he vuelto a tener un quiste y he entrado en quirófano para una cirugía más profunda he tenido que lidiar con problemas vinculares, parejas insistiendo en tener relaciones habiendo llevado yo un catéter más de un mes e incluso tener que reconfortar a la pareja por lo muy afectados que se sentían. Mi cuerpo cambia cada vez que tengo una intervención de este tipo y los tejidos se acortan y se bloquea el cuerpo, ya no sé si por trauma o por la propia inflamación interna, dejando mi cuerpo afectado y mis tejidos del suelo pélvico acortados por mucho más tiempo del que estipulan para recuperarse. Llegando incluso a 1 año para que todo vuelva a su sitio. Aún habiendo cicatrizado, hay sensaciones de pinchazos y molestias de las cicatrices internas y es muy difícil tener comprensión por parte de mi pareja en ese aspecto.

Gracias por el desahogo

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Te entiendo porque yo vivo en mi relación algo similar….

Cuando pienso en esa etapa con él, me doy cuenta de algo que no veía entonces: yo estaba completamente rota. No era simplemente que estuviera triste; estaba hundida, sin ganas de vivir, explicándole con detalle cómo quería desaparecer del mundo. Le decía qué canción pondría, cómo sería, cómo me imaginaba el final. Lloraba sin parar, durante horas, temblando, vacía. Yo necesitaba ayuda, presencia, alguien que entendiera que me estaba apagando por dentro.

Y él… él reaccionaba de otra manera. No se asustaba, no me abrazaba desde un sitio de cuidado real. No. A veces, mientras yo le hablaba de morirme, él se excitaba. Así, tal cual. Me enseñaba su erección, me miraba con esa mirada fija, cargada de sexo, como si todo lo que yo estaba sintiendo fuera una especie de escenario para él. Me decía cosas soeces, inapropiadas, totalmente fuera de lugar. No era sutil. No era accidental. Era como si el dolor lo encendiera.

Y yo, en ese estado tan jodidamente vulnerable, sin claridad, sin fuerza… acababa ofreciéndome a masturbarlo o a tener sexo antes de que se fuera. No porque quisiera. No porque me apeteciera. Sino porque sentía que, si no lo hacía, me abandonaría o se pondría distante, y yo no tenía energía para enfrentar eso.

Yo allí, rota, hablando de morir, y él… él aceptando. De verdad lo aceptaba. Y luego se iba tan tranquilo.

Ahora lo pienso y me deja helada. ¿Cómo no vio la gravedad? ¿Cómo pudo dejar que eso pasara? ¿Cómo pudo aprovechar ese estado mío, esa oscuridad, para colocarse él en ese papel y yo en el que menos podía permitirme estar? Yo estaba tan disociada que fui como su marioneta. Como si mi cuerpo respondiera por inercia mientras mi mente estaba muy lejos, intentando no derrumbarse del todo.

Y aunque ya no esté en mi vida, algo de él sigue pegado a mí. Como una lapa viscosa que se aferra y no se suelta. No lo veo, pero lo siento. Como si su sombra se hubiera quedado atrapada en mi piel, en mis huesos, en la parte de mí que aún tiembla cuando estoy débil.

Un fantasma silencioso que me sigue a todas partes: no aparece como recuerdo bonito ni como aprendizaje, aparece como un peso húmedo, como un olor que no se va, como un eco que insiste cuando yo solo quiero avanzar.

Tuvo las manos metidas tan dentro de mi fragilidad que dejó marcas, huellas que no se borran a la primera. Como si hubiera dejado una capa invisible, pegajosa, que a veces intento arrancar y vuelve a aparecer cuando menos lo espero. No sé si es él o lo que él despertó en mí, pero se siente como si su presencia siguiera, de alguna manera, arrastrándose detrás de mí.

Un fantasma que no habla, pero respira en mi nuca.

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Mis niñas, os abrazo a las dos. Ninguna tendríamos que haber pasado por esto

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