Ante todo, pido disculpas porque es una historia larga y con mucho texto. Pero que necesito contar aunque sea a través del teclado y aquí, con vosotras.
Todo empezó cuando tenia 12/13 años, el trauma no me deja recordarlo bien (ni muchas de las cosas que viví sobre este tema).
Un día, mi primo, 3 años (creo) mayor que yo, me envió un mensaje desde su habitación. Yo dormía en su casa (osea, en la de mis tíos) y recibí los mensajes, esos los que empezó mi pesadilla. Me decía cosas que claramente se entendían, quería “liarse conmigo”, en general besos, tocamientos, etc. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue “Joder, soy su prima, me he criado prácticamente con él”. Pero aún no sabía lo retorcidos que pueden ser algunos hombres en cuestión de sexo. Todo le importaba una mierda.
Ni se me pasó por la cabeza contárselo a nadie, no vi que fuese motivo para arruinar mi familia de golpe.
Pasaban las semanas, los meses, los años y seguía recibiendo mensajes suyos. A veces, me mandaba fotos de su pene sin yo pedírselo. Jamás le di un motivo para seguir el acoso constante, al contrario, le pedía que por favor parase, ya que éramos primos y no era algo normal. Parecía que se había calmado la cosa. Nadie lo sabía y a la vista él era el chico perfectamente amable y protector.
Pero algo pasó un 10 de Octubre de 2018. 2 días antes de mi cumpleaños.
Antes de lo realmente grave (aunque ya es bastante grave lo que estoy contando) mi primo del que hablo, su hermano pequeño y yo, decidimos jugar al escondite. Aunque fue idea del más indicado para pensar que quiso jugar a eso intencionadamente.
Mi primo, del que hablo, decidió ser quien contaba, y los demás se escondían.
Me escondí en un armario, de una habitación muy pequeña al lado del pasillo. Él apareció y se puso el dedo hacia arriba delante la boca, indicando que guardara silencio. Quiso besarme, lo logró durante el segundo que yo tardé en apartarme. No me enfadé. No le grité. No supe cómo reaccionar así que me fui como si el juego del escondite hubiese acabado porque me había encontrado.
Aún así, seguía enviándome mensajes: “Por favor, vamos a liarnos” “Nadie se va a enterar” “No se lo digas a nadie” Etc …
La noche llegó. Yo dormía en una cama y él en otra, pero estaban pegadas y era visualmente como una de matrimonio. Claro, ¿como iban a pensar mis tíos que pasaría algo siendo primos?.
A la hora de dormir, lo normal es cerrar los ojos hasta que te duermes. La mayor suerte de mi vida creo que fue que yo me duermo muy difícilmente. Tardo bastante en coger profundamente el sueño, tardo muchísimo más que los demás.
Y él pensó que yo ya estaba dormida.
Noté como su mano rozaba mi pierna. No podía creerlo. Pensé en que no podía ser que mi primo estuviese intentando tocarme estando dormida. Sentía que estaba loca. Así que fui más inteligente que él y no le detuve, si no que esperé a ver dónde quería llegar.
Su mano atravesó por debajo de mi pantalón y de mi ropa interior. Ahí ya supe que lo que estaba pasando era exactamente lo que pensaba que era y deseaba que no fuese.
Tampoco me enfadé. Tampoco le grité.
Hice que me movía y cada vez que lo hacía él se apartaba y se hacía el dormido (hasta roncaba falsamente) para después volver a intentar tocarme. Lo intentó toda la noche. Intentó tocarme los pechos también y todo lo que él pudiese. No pudo hacer nada porque durante todo lo que quedaba de noche estuve moviéndome aposta y él nunca lograba tocarme. Quise hacer lo posible para no dormirme pero tampoco quise decir nada. Y la verdad, sigo sin saber porqué no dije nada.
Al día siguiente actué tan normal que ni yo me creía lo que había pasado. Y mi primo pensaba que yo no me había enterado de nada y que, que me estuviese moviendo todo el tiempo durante la noche evitando que él me tocase era casualidad.
Durante los años siguientes siguió enviándome mensajes, desde su propio Instagram, desde Whatsapp… un acoso constante y muchas veces pidiéndome por favor que tuviese sexo con él. Me suplicaba como si lo necesitara. Era asfixiante la insistencia. Y mientras eso pasaba, la familia se juntaba y yo le trataba cómo si todo eso nunca hubiese sucedido, a veces incluso se me olvidaba porque los dos actuábamos simplemente como dos primos de cualquier familia normal.
Ya habían pasado pocos años, me fui a “vivir” o pasar una temporada/días a casa de mi tía por una situación mala con mi madre. (Que yo recuerde). De tantos mensajes que recibía constantemente de mi primo, decidí contarle a mi tía solamente lo de la insistencia en los mensajes. No le conté nada de lo que pasó en su casa aquella noche.
Mi tía lo llamó, (él estaba fuera en la calle en ese momento) , le dijo que como era posible que le escribiera esas cosas a su prima, y él se puso a gritar como loco, a decir “Mentirosa” “Miente” “Mamá, no sé de que coño me hablas”. Gritaba, chillaba, lloraba como un niño pequeño.
Mi tía colgó. Nadie hizo nada y mi primo me dejó un mensaje: “Voy a hacerte la vida imposible hasta que te vayas. Esta es mi casa y no tienes que estar aquí”.
Decidí irme por mi sola. Y la verdad, a partir de ahí no recuerdo absolutamente nada. Ni siquiera qué año era.
A partir de no sé muy bien qué año después de eso, a menudo recibía mensajes de “cuentas falsas” (claramente era mi primo) enviándome mensajes: “Por favor, vamos a follar” “Me la chuparias por dinero?” “Soy anonimo pero si llegamos a un acuerdo te digo quién soy” y seguidamente, me enviaba una foto de su pene como de tantas veces, de fondo siempre salía su habitación, su baño… etc.
A día de hoy, estando con mi actual pareja, me envió otra vez mensajes desde una cuenta falsa. Yo, harta, llamé a mi madre para contárselo. Aunque no lo había hecho en 6/7 años, pero no podía más.
Al “seguirle el rollo” a mi primo en la cuenta falsa, él se confió y me dijo “Te escribo desde mi cuenta, para que sepas que soy yo”. Y me escribió desde su cuenta personal. Era mi primo.
Se lo conté a su novia y no me creyó. Su madre, mi tía, tampoco me creyó (aún sabiendo que antiguamente vio los mensajes con sus propios ojos). Absolutamente nadie me creyó. Excepto mi madre y mi pareja.
Mis tíos y primos eran mi única familia y la de mi madre, y todos los días me siento culpable. Todos los días pienso en que soy la apestada, la mentirosa, la que ha hecho que todos se alejen de mí y sobre todo de mi madre. No hay día que no piense en lo mucho que me arrepiento de no haber gritado esa noche. En que ojalá tener una máquina del tiempo, ir a las 4 de la madrugada a la habitación de mis tíos y decir “el Gabi acaba de abusar de mí mientras dormía, o por lo menos lo ha intentado” . Quizás ahí si me hubieran creído. No 7 años después.
La voz de mi cabeza me dice todo el tiempo que podría haber hablado y denunciado. Y decidí callar. Ahora no tengo credibilidad ninguna. Hoy por hoy aún pienso en la posibilidad de denunciar, pero no creo que sirva de nada, con unas pocas míseras capturas de pantalla de prueba. Sin embargo, me imagino sentada en el juicio y diciendo, que no quiero dinero, que no quiero cobrar nada ni por daños ni prejuicios, que solamente quería compartir mi caso, lo gane o lo pierda, por si alguna vez él decide hacerle algo más a otra mujer, que se sepa su historial.
A ratos, me pregunto: “¿Realmente es un abuso?” “¿Es violación?” “¿Qué es?” “¿Porqué me ha pasado a mí?” “¿Soy la única a la que le ha pasado esto?
Y que, en respuesta a la pregunta que me hizo su madre (mi tía) de “¿Qué quieres, *****, dinero?” .
No, no quiero dinero. No quiero nada más que simplemente justicia.