Mi historia, necesito alzar la voz

Hola hermanas… Acudo a vosotras porque esto me supera, la ansiedad me come y la cabeza no me da ni un respiro. Os cuento mi historia:

Hace 10 años tuve una relación tóxica con un manipulador psicológico. Creí que habia aprendido a reconocer conductas tóxicasy que aprendería de ello. En agosto me vi sentada ante mi puerta, llena de sangre, con una sensación de ahogo y mucho, mucho dolor emocional. Mi ex decidió darme un puñetazo durante una discusión, fracturándome la nariz. Al principio sentí “alivio” de que aquello hubiese acabado. Pero cuando empecé a procesar lo que pasó, sentí verdadero terror. Miraba a mis alrededores hasta nivel de locura, pensando que si me iba a buscar o mandar a alguien, y mil paranoias más… Ni siquiera podía descansar por las noches, en las que las pocas horas que dormía, se repetía la escena de la agresión una y otra vez. Despues de un tiempo y con ayuda de mi querida psicóloga empecé a ver la luz de nuevo. Sin embargo, ayer volvió. Ayer estaba en la calle y empezó a hablar con mi grupo, a pasar a centímetros de mí riendose y vacilándome. Gracias a mis amigos y gente de un local que me protegieron, pues se puso agresivo y quería pelea. Tras 2 horas en la jefatura de policía la denuncia está hecha (segunda ya) y yo en mi casa, con náuseas, un asfixiante dolor de pecho y los ojos hinchados de llorar… pero orgullosa de seguir adelante y con todo para que ese hijo puta no toque a ninguna más. Gracias a todas, cuidaros y cuidémonos mucho :purple_heart::purple_heart:

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Pantera, hazte de un spray ‘picante’ y de un boli táctico como los que enseña Bebi en sus historias, y aprende a usarlo, y si vuelve usalos, que vea que eres fuerte :heart::heart:

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Que impotencia!!! Eres muy valiente. lo que dice la hermana pantera, súper útil. Da una sensación de seguridad tremenda. Y soy muy “aprensiva”. Me ayuda a sentirme menos vulnerable.

Puedes poner orden de alejamiento?

Te mando un cálido abrazo :people_hugging::heart_with_ribbon:

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Me he comprado el spray y me he apuntado a defensa personal. Hay una orden de alejamiento desde la agresión pero parece que le da igual. Ojalá la justicia funcione y pongan medidas más restricitivas :smiling_face_with_tear:

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Haces bien en protegerte. Y ahora vamos a ir más seguras y ellos lo sabrán.

Espero que te pueda ayudar el caso de una amiga de mi hijo:

Hace un mes acompañé a mi hijo a testificar porque el ex de su amiga rompió la orden de alejamiento: los intentó atropellar con el coche por la noche, cuando iban en patinete (cada uno el suyo).

Y un poco más adelante, se paró a su lado y les insultó.

Llegaron a un pacto con fiscalía: 180€ por los insultos y 4 meses de prisión por romper la orden de alejamiento. Si la vuelve a romper, entra en la cárcel.

Si se la salta, intenta grabarle y ves a denunciar. Almenos en este caso, han llegado a un juicio rápido (2 meses) .

Solo tienen 18 años. :mending_heart:

Pero esq da igual. Que impotencia que se sepan intocables mientras nosotras vivimos con miedo.

@Mirix con 4 meses de prisión? Yo pensaba que como mucho le pondrían una pulsera telemática. Ahora estoy a la espera de que me llamen para el juicio, a ver si se agiliza esto un poco (además de que está suelto de nuevo sin ninguna medida más…). Espero que la amiga y tu hijo estén bien. Un abrazo grande :mending_heart:

@Srta.Angie Si no hay antecedentes no entra. La próxima vez, nos dijo la abogada que si que entraría porque estos 4 meses no cumplidos ya son antecedentes.

Esta es la teoría.

En el momento muy asustados, ahora bien. Gracias

Espero que salga todo bien. :people_hugging::flexed_biceps:t2:

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No sé cuántas veces tocaron mi cuerpo. Perdí la cuenta. Lo único que sé es que cada vez dejó una grieta, y por cada grieta se colaron el frío, el miedo y una culpa que no era mía, pero que se me quedó adherida como una segunda piel.

No siempre grité. A veces no pude. A veces me quedé quieta, completamente inmóvil, como si desaparecer fuera la única forma de defenderme. Con el tiempo aprendí algo que ahora me pesa más que el silencio: aprendí a fingir que estaba bien. A sonreír con la boca cerrada para que no se escaparan los gritos que llevaba dentro.

Mi cuerpo ya no es una casa. Es una ruina, un terreno arrasado. Hubo un tiempo en que fue mío, lo recuerdo bien. Lo habitaba con juego, con alegría, con inocencia. Ahora lo observo como se mira un lugar donde ocurrió algo terrible: con miedo a entrar y con el deseo constante de olvidar, aunque sé que no puedo.

Tocaron algo que no se ve y, aun así, lo rompieron. El alma. El centro. Ese fuego interno que tenía. Lo hicieron sin ruido, en silencio, con una impunidad absoluta. Como si mi dolor no existiera. Como si yo no existiera.

Me arrancaron algo que no sé nombrar. Un eje, un sentido, una parte de mí que antes decía “esto soy yo” y que ahora está muda. A veces creo oírla llorar desde dentro, como si todavía existiera, como si aún quisiera volver. Pero no sé cómo abrirle la puerta. Yo tampoco encuentro la salida.

No me siento sucia. Me siento vacía. Como si me hubieran deshabitado, como si me hubieran expulsado de mí misma. Y lo peor es que, a veces, dudo de lo que pasó. Me envenenaron tanto la cabeza que llegué a preguntarme si la culpa había sido mía. No lo fue. Lo sé. Pero saberlo no borra la marca.

Mi cuerpo recuerda lo que mi mente intenta olvidar. Lo saben mis músculos, lo saben mis sueños. Lo sabe el techo que miro cada noche mientras me quedo horas clavada al colchón, sintiéndolo todo y nada a la vez. Paralizada, como si el tiempo estuviera velándome.

Ya no sé quién soy. Solo sé todo lo que ya no soy.
Y, a veces, eso duele más que cualquier golpe.

Os quiero hermanas💜