La verdad, es que hasta me ha costado escribir el título de este tema.
Me cuenta hablar de ello, pero las veces que se lo he contado a alguien, parecieron no darle importancia.
Todo se remonta a mis 14/15. Conocí a un adulto en aquella altura. 30 y tantos. En esa época ejercía un rol de poder sobre mí por su posición en una institución.
Un año o dos más tarde empezamos a hablar por whatsapp más amenudo, cuando yo corté con mi novio. No sé muy bien cómo ni por qué, decidió que era buena idea hablarle a una niña de 16 años sobre que había abierto una página de fotografías pornográficas. Una cosa llevó a la otra y de repente me propuso enviarle fotos mías (no desnuda, por favor!!! Como te las voy a pedir desnuda?? Mejor con algo de ropita que es más sensual y además así tampoco es tan grave, ¿no?). Por supuesto, me dio todas las facilidades. No tenía por qué verseme la cara, podía editar todo lo que quisiera para que no se me reconociera… Y encima, ganaba un poco de dinerito. Un chollazo, ¿no?
De vez en cuando, él me pedía lo que quería que le enviase y otras veces era yo la que decidía cómo ponerme y qué fotos sacar. Y cada mes, a través del cajero, me enviaba el dinero.
La verdad es que lo cuento ahora un poco como anécdota, pero también un poco para reflexionar. Yo tenía la capacidad suficiente como para decidir qué hacer con mi cuerpo en ese momento? O era él el que, manipulándome, me hacía decir que si? Y si yo tenía realmente esa capacidad de decisión, hasta qué punto era una decisión consciente y no influída por ese rol de poder que ejercía sobre mí?
Esto es algo que no suelo recordar mucho y que tampoco ha dejado secuelas en mi vida. Pero a veces lo pienso y digo, como fui tan tonta para hacer algo así?
Ah, y aún encima, dos o tres años después (yo 17 y el 30 y muchos) me llevó a un hotel donde acabamos teniendo relaciones sexuales.
En fin, solo quería explayarme aquí un poco y relfexionar sobre estos temas tan difíciles.
Gracias por leerme ![]()